El jueves expusimos en clase un trabajo realizado en grupo sobre la segunda parte del tema 1. Los temas a tratar eran: estructura social, control y cambio social, objetivo, desarrollo significado de la formación del profesorado, el sistema educativo y funciones sociales de la educación.
Todos los miembros del grupo estuvimos de acuerdo en hacerlo de tal manera que toda la clase participase, por lo que decimos hacer un prower point con tres preguntas, cada una de ellas acompañada de un vídeo. Exponíamos la pregunta, se iniciaba el debate sobre ella y para finalizar mostrabamos el vídeo correspondiente a cada pregunta.
- ¿ Sirve de algo estudiar? ¿ Que va a pasar con los que no estudien?
- ¿ La escuela abre ventanas o cierra puertas?
- Hacia el aula del siglo XXI ¿Seguimos el camino correcto?
Para conseguir que la gente expusiera sus ideas y quisiera colaborar en el debate uno de los miembros del equipo, en este caso yo, adquirió un rol diferente al que intuíamos que iban a tener los compañeros. Mientras que todo el mundo estaba de acuerdo con los vídeos y defendía la necesidad del cambio educativo y la introducción de nuevas tecnologías, yo defendía los castigos y la educación de antes y criticaba el enseñar divirtiendo. Conseguimos lo que prentendíamos, que era cabrear a la gente y que diera su opinión sobre algo que nos afecta tanto, sobre todo a nosotros que estamos estudiando una carrera como magisterio. Por lo general todos estaban de acuerdo en algo (yo también pero tenia que hacer creer lo contrario): Hay que hacer ver a los niños que la escuela es un lugar donde aprender jugando y donde cada niño pueda desarrollar sus habilidades, que por supuesto, no serán las mismas en cada uno de ellos y no hacer de la escuela algo rutinario y aburrido. Es decir, hay que motivar a los niños a ir a la escuela y a aprender y para ello la mejor forma de hacerlo es haciendo que se diviertan.